Versos al pasar. Poesía y Pseudopoesía

Hace muchos años empecé a escribir versos. Sólo logre palabras con cierto sentido poético, que mi profesor de Castellano (el querido "chico" Leopoldo Meneses) me advirtió que debía mejorar. Escribí por años. Muchos de esos versos se perdieron en un bolsillo o entre las hojas viejas de una agenda. Hoy publico algunos de aquellos versos añejos que he encontrado y otros, de diversos autores, que me han cautivado. Espero que no te aburras con mi creación o los versos escogidos.

sábado, mayo 21, 2011

Fragmento de poesía Mapuche

El campo está abierto
y al fondo la montaña que vigila
mojada y oscura
en que los escarabajos hurgan
llevando colores perdidos en su vagar.
El hombre, el anciano
se detuvo en algún punto del ciclo interminable
y habló el amarillo de la tierra cansada
la blandura del camino.
El bosque dijo su verde esperanza.
El aire detuvo su incesante caminar.
Surgió un destello milenario
y luego
llegaron
a la luz del trigo
el tono claro de la madera
el calor de la ceniza
y el aroma de plantas:
todos hablaron por su voz.
El hombre, el anciano
buscó en su memoria relatos antiguos y después
más tarde en el tiempo
cuando el sol humilde inclinó su claridad
la luna asomó sus ojos
pidió silencio la lechuza
la tierra vuelve a su girar.

Erwin Quintupil
1994

Triste lluvia

La triste lluvia
alegra la Tierra.

A veces cae intensa,
otras suave... lenta...
y como minúsculas
partículas
se depositan
e incrementan.

En esta temporada,
la lluvia siempre
está presente.
Casi no da tregua.
No quiere que nadie
la olvide.

En esta temporada triste,
la lluvia alegra la Tierra.

sábado, abril 30, 2011

POEMA Confesiones Necesarias (Poesía Mapuche)

Erwin Quintupill es un poeta mapuche originario de Saltapura, que lleva más de veinticinco años de ejercicio de la poesía y de producción.
El poema a continuación es una muestra de lo último que ha escrito Erwin Quintupill, es decir, de su fase más reciente.
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CONFESIONES NECESARIAS (2009)

Soy culpable de haber escuchado las viejas historias junto al fogón,
de haber corrido entre los bosques de mi suelo natal
y de seguir jugando con el viento.

Soy culpable de haber bailado en el gijatun de haber regado el suelo con muzay
y de haber visto el sitio en que los ríos nacen.

Es verdad,
amo más el sonido del lenguaje de la tierra que las palabras con que hablan los demás.

Soy culpable de beber chicha de manzana hasta altas horas de la noche
de bailar corridos y rancheras en las fiestas
de mirar callado
de quedarme en silencio cuando salgo de casa.

Soy culpable de querer el canto de los viejos
de enterrar a mis muertos compartiendo la carne y el vino
de adornar con flores de papel los sepulcros
y de hablar con los que ya no están.

Es verdad,
amo el color de la tierra, su humedad y el rocío cayendo desde las hojas de los árboles.

De contar cuentos a los niños en las largas noches de invierno
y en las breves de verano, también soy culpable.
De saber del tuwvn, de conocer la historia de mi lof y de amarla;
de todo eso, también soy culpable.

Me culpo de haber ido a la ciudad, sin arrepentimiento
de haber caminado por sus calles tratando de sentir la sangre de los que allá murieron
de haber aprendido a hacer el pan y a caminar largas horas por las mañanas.
De reírme, de eso también soy culpable.
De irme y no volver…

Es verdad,
amo el recuerdo de los que no están.

Soy culpable de llamarme Juan y no como se llamó mi abuelo.
Soy culpable de tener ojos claros, la piel morena.
Soy culpable de tener hijos mestizos, de sembrar la tierra y de leer libros.
Soy culpable.

Me culpo de haber reclamado bajo la lluvia
de mirar hacia el Este cuando amanece y de bajar mis ojos hacia el suelo y volver a levantarlos
de pedirle a los dueños del agua y del bosque que no se vayan
de conversar en silencio con las montañas.

Es verdad,
soy culpable de no confiar

y creo en la comunión de las palabras
y de eso también soy culpable.
De haber arriado una bandera el 12 de octubre de 1992 en la plaza de Concepción.
De haber subido la cordillera cuando me necesitaron
De haber sobrevivido y no haber muerto cuando me quisieron muerto
De todo eso soy culpable.

Ahora que vengan los tiempos y me juzguen
que los demás se queden en su espacio y a mí
me queden en el mío, en cualquier lugar se encuentre
pero si muero que mis huesos descansen en el sur bajo un suelo sin cruz.


.

viernes, abril 22, 2011

Mamita… yo llegué tarde

Mamita… yo llegué tarde…
Perdona mi gran atraso…
mi burro no daba má
¡casi lo pelo a guascazos!
y no púe, madre mía
hacéle apurar el tranco.
¡Jué tan largo mi camino!
cruzar por los peñascales
para acortar el camino…
¡para besarte mi madre!
aunque me vine rezando…
¡mi rezo no’escuchó naiden!

Mamita… Yo llegué tarde
traéndote un crucifijo…
¡No se por qué el Tata Dio,
por qué motivos no quiso!
que con mis labios resecos…
cerrara yo tus ojitos…
¡Me quedé madre quería,
con mis besos tiritando…
y el crucifijo en mis manos,
como qu’estaba dudando;
por haber llegao tarde,
a tu lao estoy llorando.

Mamita… Yo llegué tarde
pero besé tu carita,
que aunque los años l’ajaron,
¡siempre pa mi jué bonita!
Aunque te juiste llorando…
me guardaste una sonrisa.
Besé tus manos mamita…
¡manos que me acariciaron!
manos qu’en noches muy largas,
el noble pan amasaron
y que otras veces mi vieja,
con amor me castigaron.

…………………………………………
Cuando los sepultureros,
¡ansiosos por terminar!
te metieron en el nicho
¡sin poerte acompañar!
Mi congoja jué muy grande…
¡llorando empecé a gritar!
¡Mamá… ¡Mamita!... ¡Mamá…
y ahogándome en sollozos
no te dejé de nombrar…
…………………………………………
Cuando ya me retiraba…
¡sin poerme consolar!
Otra vez volví a ser niño…
¡Llamándote sin cesar!
¡Mamá… ¡Mamita!... ¡Mamá…


Poema original de SOFANOR TOBAR CARVAJAL,
Tomado de “¡Cómeme perro!” Poemas chilenos.
Arancibia Hermanos. Santiago de Chile. Sin fecha. pag. 34-35-36

domingo, febrero 07, 2010

Eras mía

Eras más dulce
quel interior de un panal
y el más adorable de mis sueños.

Era tu sonrisa sencilla el final
y el principio que me hacía sentir tu dueño.

Eras mía…

Tantas veces te sentí
en el silencio
de mi corazón dormido…

En sus latidos…
tantas veces desperté inquieto
y con tu nombre en mis labios.

Eras mía…

Tantas veces
fuiste luz seductora del pecado…

Eras mía…

Sin embargo...
Tu belleza, tu virtud,
a mi no pertenecían…

Eras mía…

Pero tu no lo sabías…


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Escrito hace 26 años... 1984

jueves, diciembre 24, 2009

Mi mejor Regalo


En este día, víspera de navidad, quiero regalarles a mis amigos uno de los poemas navideños más hermosos que he leído. Se trata de "Mi Mejor Regalo", poema de quien fuera en vida, un virtuoso poeta popular chileno, Sofanor Tobar Carvajal.


El poema narra una experiencia vivida por el autor, siendo niño a principios del siglo XX, en las salitreras del Norte Grande chileno.


Los dejo con...

Mi mejor regalo


Cuando llega noche buena,
revive en mi un regalo,
un regalo que fue triste,
pues fue regado con llanto…
¡Un llanto que me dejó
un sabor salobre, amargo!
y el calor siempre amoroso,
de la que me quiso tanto
¡sin mentiras, ni renuncios!
¡sin flaquezas, ni desmayos!
¡Un amor que se agiganta!
mientras más pasan los años!


Tenía seis años apenas…
En una salitrera de antaño
y el campamento bullía,
de alegría de fin de año.
Era vísperas de Pascua…
Cuando se hacen los encargos
al viejito que los trae,
sin poder cumplir a tantos…
¡Todos los niños pedían!
¡Dejarían sus zapatos!
Yo, dejaría los míos,
esperando mi regalo…


Esa noche los dejé
muy visibles en el patio…
¡Con ansias de niño bueno!
también mis pobres zapatos…
¡Esa noche no dormí
lleno de sobresaltos!
pensando, siempre pensando…
y si dormí… lo hice a ratos
¡con el oído vigilante!
por si escuchara sus pasos…
¡Los del Viejito Pascuero!
¡Dejándome los regalos!


Ese día desperté
de madrugada… ¡Temprano!
¡Salté de mi cama ansioso!
¡Me fui corriendo p’al patio!
¡Para sacar lo que había!
dentro de mis dos zapatos…
¡Los regalos que ahí habían!
¡Los que el viejito me trajo!...
¡Qué grande fue mi sorpresa!...
¿y que tremendo mi chasco…!
Mis zapatos… Estaban vacíos…
pero… Fuertemente lustrados.


Mis zapatos descoloridos…
¡Contra la papa aporreados!
No me tenían juguetes…
¡Pero estaban lustrados!
Me quedé triste… pensando…
¡Al verme tan defraudado!
¡Mis pocas fuerzas de niño!
Me habían abandonado…
Y empezaron los “Pucheros”
¡Me sentí tan desgraciado!
¡Y dando rienda a mi pena!
rompí a llorar amargado…


Mi madre… estaba mirando…
¡Todo lo había observado!
Su carita estaba mustia…
parece había llorado…
Ella, me quiso hablar…
no se había recobrado…
y su hablar fue un murmullo,
por los sollozos cortado…
Y fingiendo una sonrisa, me dijo…
Mira… ¡Te los dejó bien lustrados…!
tal vez no tuvo juguetes
quizás, se le terminaron.


Luego… ¡M’ estrechó junto a su pecho!
Hablándome entrecortado…
¡Cubrió de besos mi cara!
¡Bebió mi llanto salado!
¡bebí su llanto amoroso
por el dolor consagrado!
Me dijo cosas tan lindas…
que jamás he olvidado…
Esos besos y ese llanto…
¡en mi rostro se han quedado!
Al llegar la nochebuena…
¡Vuelve mi madre a mi lado!
a repasar esos besos…
¡a inundarme con su llanto!


Fue una Navidad triste…
¡Que fue regada con llanto!
¡Pero que hizo el milagro
de tener siempre un regalo!
Cada vez que lo recuerdo…
¡El me sigue regalando!
porque cada nochebuena…
¡Vuelve mi madre a mi lado!
Siento el calor de sus besos
¡Bebo su llanto sagrado!
¡Fue mi pascua más triste!
Pero ¡Con el mejor regalo!

martes, diciembre 15, 2009

Amor al aire libre

Se baten desesperados
tus pechos de hembra brava,
se baten al suave ritmo
de biombo de papel malva,
mecidos por viento puelche,
son botones tus pezones
endurecidos por la escarcha.

Como capa de terciopelo
Tu rubor natural te envuelve,
en tus mejillas como un velo
el color púrpura se enciende.

Y gimes entre mis brazos
no por dolor ni sufrimiento,
¡Sino por placer entero!
de caricias y de besos.

domingo, octubre 11, 2009

LLANQUIHUE II

Estos pseudoversos están dirigidos a ti... que vives en Llanquihue... que gozas con su entorno... que recibes la energía del volcán, del lago...

Es la II parte de un antiguo verso que escribí cuando llegué a esta maravillosa zona.

No son una "belleza" de versos... ni tienen una rima o métrica definida... pero tienen un significado que -por lo menos para mi- ahora significan mucho. Con ustedes...

LLANQUIHUE II

Llanquihue
es bello...
pero...
no es tan bello...

¡Le faltan los cerros!

Tiene lomas,
colinas
de suaves y verdes
pendientes.
Pero...

¡Le faltan los cerros!

Sin embargo
Llanquihue tiene hoy
una montaña...

¿Qué importan los cerros?

Una bella montaña
de sencillez...
de candor suave
y delirante...
una montaña
de simpatía...

Llanquihue tiene un lago,
uno que es mío y tuyo...
un lago compartido...
que al verlo (hoy)
te unió a mi.

Llanquihue es bello...

Llanquihue te tiene a ti.


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