Se baten desesperados
tus pechos de hembra brava,
se baten al suave ritmo
de biombo de papel malva,
mecidos por viento puelche,
son botones tus pezones
endurecidos por la escarcha.
Como capa de terciopelo
Tu rubor natural te envuelve,
en tus mejillas como un velo
el color púrpura se enciende.
Y gimes entre mis brazos
no por dolor ni sufrimiento,
¡Sino por placer entero!
de caricias y de besos.
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